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Ver la vida tal como es
Yo hablo de la posibilidad, de la vida que se nos ha dado. Con todas nuestras responsabilidades y las cosas que nos dice la gente, nos olvidamos de lo que se nos ha dado.
Hay un cuento sobre un hombre que solía soñar con todas las cosas que deseaba en esta vida. Quería casarse con una muchacha muy hermosa, tener un trabajo bien pagado en el gobierno y poseer algún terreno. Era muy bueno soñando, pero no tenía ningún sentido de la realidad. Todo el día estaban pasando cosas, la gente le enviaba cartas, pero él las ignoraba.
Un día, cuando ya era viejo, se puso a considerar su vida y a pensar en sus sueños, lamentando que ninguno de ellos se hubiera hecho realidad. Entonces vio una gran pila de cartas y empezó a abrirlas. Para su asombro, había una de aquella muchacha en la que le decía que quería casarse con él. Entonces la llamó y ella le dijo: "Te estuve esperando, pero no recibí ninguna respuesta, así que seguí con mi vida y me casé".
Abrió otra carta y era del rey ofreciéndole un empleo estupendo. Le llamó, y el rey le dijo: "Te estuve esperando, pero como nunca respondiste le di el trabajo a otro".
Al abrir las cartas, se dio cuenta de que todos sus sueños se habían hecho realidad, pero él no había estado ahí para aceptarlos. Si hubiera visto la realidad no estaría lamentándose ahora. Podría estar celebrándolo.
Os he contado este cuento porque a nosotros nos pasa lo mismo. También tenemos nuestros sueños, esperanzas y aspiraciones. En el fondo de cada esperanza y de cada sueño está el deseo de sentirnos satisfechos, felices, plenos.
Cada día nos llega una carta en la forma del aliento, pero no la abrimos porque estamos demasiado ocupados soñando, intentando que se nos ocurran fórmulas e ideas sobre cómo podemos sentirnos satisfechos. La felicidad misma va dentro de cada uno de esos sobres del aliento que el Creador nos da. Pero no los vemos ni empezamos a abrirlos hasta que ya es demasiado tarde. Entonces decimos lo valiosos que son y nos damos cuenta de todos los que hemos desperdiciado.
Es muy importante que reconozcamos la realidad de esta existencia. Estamos tan ocupados con nuestras ideas de cómo debería ser esta vida que de hecho nos perdemos lo que está ocurriendo realmente. Caminamos llevando a un lado la bolsa de lo bueno y al otro lado la bolsa de lo malo. Todo lo que encontramos lo metemos en alguna de las dos. Quita lo bueno y lo malo, y las cosas son lo que son. Cuando puedes verlo así, es hermoso. De pequeño tenías esa habilidad. Podías ver las cosas tal como eran, no como algo bueno o malo, correcto o incorrecto.
Si quieres esa alegría en tu vida, vuelve a tener un corazón de niño. Cuando miramos otra vez con los ojos puros del corazón, podemos ver lo que se nos ha dado, que el regalo de la existencia significa algo. No se trata de "lo que he logrado", sino de que "estoy vivo". La vida se despliega y el regalo se ofrece una y otra vez. Si abres ese paquete, en el centro de todo encontrarás belleza, sencillez.
Ve a tu interior y siente esa belleza, esa satisfacción. Encuentra tu bienestar, tu alegría, en esa realidad. Encuentra tu refugio en ese hermoso lugar.
Maharaji
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